sábado, 23 de mayo de 2009

¿Qué explica el descenso de los precios?

El profesor Napoleón Pacheco, Director de la Fundación Milenio, en varias intervenciones televisivas ha descrito una interpretación acerca del descenso de los precios registrado hasta abril de 2009. En efecto, conforme a los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) la inflación acumulada hasta el mes mencionado fue de -0,64%. Esta situación, dice Pacheco, mostraría un peligroso descenso de la demanda agregada lo que reflejaría que Bolivia se encuentra a las puertas de la recesión.

En esta nota propongo una lectura alternativa del tema. Planteó la hipótesis de que el descenso observado refleja el retorno al equilibrio existente a inicios del 2008. Para ello intentare demostrar que el ascenso de precios observado el año pasado fue resultado de una situación atípica que al dejar de tener efecto permitió volver a los precios de equilibrio.

El valor del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que básicamente es una media ponderada de los precios de una canasta familiar típica, en enero de 2008 fue de 104,7 en dicho mes la variación acumulada a 12 meses fue de 11,35%. Es decir los precios eran 11,35% más caros que en enero de 2007. En junio de 2008 el valor del IPC fue de 112,7 mientras que la inflación acumulada a 12 meses fue de 17,32%. De hecho fue el valor más alto alcanzado. A partir de ese punto la aceleración del crecimiento de los precios comienza a caer así para julio de 2008 la inflación acumulada alcanza a 14,79% y para diciembre es de 11,85%. Para abril de 2009 dicho valor llega a 5,32% y seguirá bajando.

Para explicar este comportamiento es necesario hablar no sólo de la demanda sino de la oferta. En general, la oferta no se mueve tan rápido como la demanda. Armar industrias, extender los campos de cultivo, incorporar tecnología, capacitar gente toma tiempo. En cambio mover la demanda es relativamente sencillo, por ejemplo, se puede crear un bono al desempleo con recursos públicos, así en menos de un mes se puede duplicar la demanda. Frente a este último caso la experiencia y la teoría económica prevén que existirá un ascenso de precios por cuanto la oferta no reaccionará tan rápido.

Esto fue precisamente lo que ocurrió el año 2008. Gestión en la que las exportaciones se incrementaron de $us 4.792 a 6.386 millones, o sea crecieron a una tasa de 42,64%. Súmese a esto el crecimiento de las remesas internacionales y el impulso fiscal dado por las transferencias gubernamentales y se tendrá el cuadro completo de un impulso extraordinario a la demanda agregada que en tan poco tiempo no pudo ser seguido por la oferta, por tanto, fue natural que exista un crecimiento de los precios.

El Banco Central de Bolivia no actuó pasivamente frente a este escenario de ascenso de precios. La excesiva liquidez del sistema debía neutralizarse de alguna manera. Entre las medidas a aplicarse la más importante es la denominada “Operación de Mercado Abierto” que consiste en vender títulos gubernamentales a fin de retirar de circulación el dinero en manos del público. Estas operaciones tuvieron su efecto en el agregado monetario más importante el llamado M´3 (graciosamente se pronuncia así “eme tres prima”) que agrupa el dinero en manos del público más los depósitos en entidades financieras tanto en Bolivianos como dólares. Por tanto, es una buena medida de la “cantidad de dinero” del país. La política monetaria del BCB tuvo su efecto en dicho indicador mientras el 2007 la tasa promedio de crecimiento fue de 2,1% en el 2008 se redujo a 1,5%. Nótese que esto se logró en el año de mayor expansión económica del país.

¿Qué nos muestra el primer trimestre de 2009? Naturalmente un descenso del valor de las exportaciones. El 2008 en similar periodo se exporto $us 1.590 millones, este año se llegó a 1.157 millones de dólares. Lo que representa un descenso de 27%. Por tanto, paulatinamente la fuente que estaba generando la distorsión de precios ha comenzado a normalizarse, y no sólo en Bolivia, sino en el mundo véase la caída del precio del petróleo, del gas, del zinc, del estaño y de la soya, que nos muestran que gradualmente vuelven a sus precios de equilibrio.

Por tanto, a no asustarse, los precios se están ajustando, el descenso de la demanda no hace más que mostrar una vuelta al equilibrio de precios que crecieron más allá de lo debido. De hecho, si esta hipótesis es correcta en el mediano plazo no debería observarse un excesivo ascenso en la tasa de desempleo que es la otra variable del análisis que falta. Pero de eso escribiré en otra ocasión.

La Paz, Mayo de 2009

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